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06 / 11 / 18

Patrimonio cultural-histórico y de negocios en España se unen en nuestro programa ART-E

Nos recibe la melodía del sonido de las campanas, tocando Ave Maria, y es así que comenzamos nuestro viaje con...

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Nos recibe la melodía del sonido de las campanas, tocando Ave Maria, y es así que comenzamos nuestro viaje con el Club de negocios del Círculo Ecuestre. www.circuloecuestre.es

Dichos viajes no son unos triviales “equipos organizados” sino que el club organiza dichos eventos entre 3 a 4 veces al año.

Siempre visitamos las casas (o mejor dicho, las fincas) de personas famosas: tanto aristócratas, como empresarios de estirpe, líderes en sus campos. El año pasado en Madrid, por ejemplo, visitamos el palacio de los duques de Alba, y por ello, en esta oportunidad, hemos llegado a la casa de los duques de Salamanca. Pero todo comenzó con las campanas.

  

Las campanas nos dieron la bienvenida a la orden dominica de los hermanos predicadores, fundada por Dominic Guzmán en 1218. Su enseñanza se basa en la pureza y la bondad del alma humana, que tuvo que ser liberada de todo lo terrenal, lo físico. Las ideas de Guzmán en ese momento conquistaron rápidamente las principales ciudades medievales, especialmente donde se alentaba la educación. Ya en 1233 docenas de monasterios en Kiev e incluso en Armenia y Persia pertenecían a las órdenes de los dominicos. El éxito de difundir las enseñanzas para ese período fue fantástico.

También en 1218, se fundó la Universidad de Salamanca que, junto con las Universidades de Boloña, Oxford y Sorbona, es considerada la más antigua de Europa. La primera biblioteca pública se abrió en Salamanca.
Salamanca nos sorprendió con una gran cantidad de lugares de culto en una ciudad relativamente pequeña (su población es de 150 mil personas). E incluso las catedrales resultaron ser dos, lo que no ocurre ni siquiera en las capitales.
La decoración, sus elementos, la magnífica obra de los arquitectos y escultores sorprendieron gratamente incluso a nuestro grupo que había visitado el lugar algunas veces.



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